Sin duda, realizar de manera
adecuada cada una de las actividades que conlleva la Ingeniería del Software es
indispensable para la realización de un proyecto software de calidad. Por lo
tanto, no se puede decir que ninguna de estas actividades sea más importante
que otra. Sin embargo, si podemos decir que la actividad de diseño es la más
delicada y la más laboriosa de llevar a cabo.
Es delicada porque si no se lleva a
cabo correctamente se hace imposible el codificar, de manera correcta, en la
actividad de implementación el modelo obtenido en el análisis del sistema, lo
que puede repercutir en el desperdicio de todo el esfuerzo realizado durante
las primeras actividades de la Ingeniería del Software.
Y es laboriosa porque las
estrategias a seguir para conseguir que esta traducción entre modelo y código
se lleve a cabo correctamente son muy diversas y bastante complejas.
Se puede decir, por tanto, que el
diseño del sistema es la actividad de la Ingeniería del Software en la que se
identifican los objetivos finales del sistema y se plantean las diversas
estrategias para alcanzarlos en la actividad de implementación.
Sin embargo, el sistema no se suele
diseñar de una sola vez sino que hay que diferenciar entre el diseño y
estructura de los datos que se van a manejar y el diseño de la interfaz entre
la aplicación y el usuario. Estas dos fases del diseño no se realizan de forma
consecutiva una detras de la otra sino que lo normal es realizarlas de manera
concurrente y finalizarlas a la vez.

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